Entrevista a Erick Torrico Villanueva


Pensamiento comunicacional latinoamericano


Latinamerican communicational thought


Pensamento comunicacional latino-americano


DOI: https://doi.org/10.18861/ic.2023.18.2.3491


ERICK TORRICO VILLANUEVA

etorrico@uasb.edu.bo La Paz – Universidad Andina Simón Bolívar, Bolivia.


ORCID: https://orcid.org/0000-0003-1237-9241 


CÓMO CITAR: AA. VV. (2023). Entrevista a Erick Torrico Villanueva. Pensamiento comunicacional latinoamericano. InMediaciones de la Comunicación, 18(2), 317-321. DOI: https://doi.org/10.18861/ic.2023.18.2.3491


El testimonio de Erick Torrico Villanueva hace referencia a dos elementos centrales del campo comunicacional latinoamericano: su paulatina institucionalización y los aportes del pensamiento crítico producido en la región, cuyo legado no solamente ha sido recuperado por la gran obra del investigador boliviano, sino que invita a seguir estimulando los intercambios y la producción teórica situada para poder hacerle frente a la concentración y a las asimetrías comunicacionales actuales.


¿Cómo era el campo de la comunicación o el área de la investigación en la que trabajaba hace 25 años? ¿Cuáles eran sus temas, los modos de abordar las problemáticas, las perspectivas de análisis y los retos que se enfrentaban por entonces?

En términos generales, desde un punto de vista latinoamericano, puede decirse que las últimas décadas representaron un lapso fundamental para la institucionalización del campo comunicacional. Esto se manifestó en un notable incremento de los centros de formación académica y profesional, incluyendo aquellos dedicados a los estudios de posgrado; también se reactivaron y hasta multiplicaron las organizaciones del sector y las actividades de investigación, divulgación y debate tanto a escala nacional como regional. Ello trajo aparejado un evidente aumento en la producción bibliográfica especializada y en la publicación cada vez más cualificada de revistas de índole científica que, además de elevar su número, alcanzaron mayores niveles de difusión gracias a los procesos de digitalización. Asimismo, el intercambio y los lazos de cooperación universitaria y entre los países de la región, al igual que con países de otras latitudes, se fortalecieron e hicieron más frecuentes.

En este último cuarto de siglo, entonces, se afianzó la comunidad académica latinoamericana de la Comunicación, que tiene un eje visible en la tríada conformada por la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación (ALAIC), la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social (FELAFACS) y el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL), que en varios momentos trabajaron en la búsqueda de coordinar objetivos y esfuerzos, aunque sin todavía haber trazado una ruta efectiva de complementación e integración.

A lo largo de este período, los planteamientos y las discusiones de orden académico estuvieron abonados por la presencia revitalizada del tecnocentrismo, la emergencia y un extendido predominio de los Estudios Culturales, los intentos de reemplazar la cuestionada noción de desarrollo por la de cambio social en los procesos comunicacionales orientados a la incorporación de innovaciones, los análisis de la economía política sobre la concentración capitalista en la comunicación mediatizada y el (re)conocimiento y la reinterpretación de las aportaciones del pensamiento crítico latinoamericano de las décadas de 1960 y 1970.

En este sentido, algunos de los temas que resultaron privilegiados por las reflexiones e indagaciones de ese tiempo fueron las relaciones de la información y la comunicación con la democracia, el bienestar público, los avances tecnológicos, la globalización y la mundialización, la vida organizacional, las mediaciones y procesos culturales o las reivindicaciones locales o sectoriales. Aparte de eso, fueron abiertos espacios para temas epistemológicos, teóricos, metodológicos e históricos. No obstante, esta dinámica no se tradujo en la aparición ni en la asunción amplia de alguna directriz fuerte, como en su momento lo fueron la comunicación popular y alternativa, las políticas nacionales de comunicación, las variantes regionales de la comunicación para el desarrollo, los estudios de la recepción y los enfoques sobre comunicación/cultura.

En todo caso, es posible advertir que el campo comunicacional latinoamericano mantiene un vínculo estrecho con las circunstancias de la región, que lo inspiran a la par que lo limitan, y que continúa siendo altamente sensible a las influencias, los condicionamientos y las modas procedentes del exterior, sobre todo de Estados Unidos. En este marco, desde 1998, el pensamiento comunicacional de América Latina perdió al menos a seis de sus grandes maestros: Juan Díaz Bordenave (Paraguay), Luis Ramiro Beltrán (Bolivia), Eliseo Verón (Argentina), Antonio Pasquali (Venezuela), José Marques de Melo (Brasil) y Jesús Martín-Barbero (España-Colombia), quienes dejaron un legado de ideales y ejemplo en favor de una comunicación crítica y dignificadora, que es la marca distintiva del campo comunicacional en la región.


¿Cómo es ahora ese campo o el área de desempeño a la que ha dedicado su tarea investigativa? ¿Cuáles transformaciones tuvieron lugar?

Es claro que el campo ha sido impactado principalmente por el acelerado cambio tecnológico que ha colocado a las comunicaciones en un sitial de centralidad innegable. La consiguiente instalación de complejas y costosas infraestructuras en los diferentes países, junto a la intensiva introducción de equipamientos y dispositivos en los más diversos planos de la cotidianidad pública y privada –desde el “gobierno electrónico”, la “tele-salud” o la “educación virtual”, hasta las interacciones personales mediadas por smartphones u otros aparatos–, están aproximando el mundo al modelo de la aldea global macluhaniana y están dando prueba empírica de la sociedad-red que hace ya unos años describiera Manuel Castells (2006). Además, como fue vivido a partir de 2020, este conjunto de transformaciones fue grandemente estimulado por el distanciamiento físico al que forzó la pandemia del COVID-19, por lo que el espacio de la virtualidad terminó de instalarse como un lugar privilegiado para la realización de las actividades diarias y coexiste con los espacios de interacción presencial.

De ese modo, el campo de la Comunicación ha volcado gran parte de su interés hacia los fenómenos radicados en –o derivados de– esa nueva realidad. Poco a poco, la tecnologización y la digitalización se han convertido en núcleos articuladores de los temas de investigación favoritos, que en general comprenden los desarrollos, las convergencias, la incorporación, las brechas, los usos, las potencialidades, los riesgos y las consecuencias de las tecnologías informativo-comunicacionales. En el nivel teórico, esto ha vuelto a poner en agenda las posiciones optimistas de la tecnofilia, las rigideces del determinismo y los cuestionamientos de la crítica radical, con lo que se han repuesto las discusiones en torno a las utopías y distopías vinculadas a la tecnología. Esto ha hecho que, de alguna manera, las dimensiones de la cultura, la política y la economía, prevalecientes en etapas anteriores, sean colocadas en un segundo plano. Aunque obviamente no todo está copado por esos enfoques, pues las líneas con mayor contenido social heredadas del lapso inmediato anterior continúan como orientaciones relevantes de la labor investigadora, aparte de que se viene incubando un movimiento de renovación del pensamiento crítico asentado en la perspectiva de la decolonialidad, con capacidad de incidir transversalmente en una eventual reconfiguración del campo.


¿Cómo se avizora el futuro? ¿Cuáles desafíos atraviesan el campo de la comunicación y la formación académica y profesional?

Los indicios actuales sugieren que –al menos en el mediano plazo– tendrá lugar una prosecución de lo que viene aconteciendo hoy, aunque podrán surgir novedades a partir de los reacomodos de las fuerzas que se registran en el proceso de recomposición hegemónica internacional que está en curso, al igual que lo que desemboque de las crisis económicas y políticas que parecen anunciarse para varias de las naciones latinoamericanas. En lo académico, dependiendo de lo que hagan o puedan hacer sus diferentes agentes, es probable que el campo pueda adquirir un perfil distinto del que tiene ahora como resultado de las salidas creativas o conservadoras que encuentre el tensionamiento que vive en el presente.

Un desafío central que, aunque viene de lejos, hoy contiene nuevos matices y alcances, es la necesidad de afirmar una identidad regional latinoamericana que comprenda al Caribe y que genere sinergias productivas con las otras zonas del Sur del planeta frente a las presiones de la modernización globalizadora y de los principales actores que la encarnan. Para ello, sin duda, se requerirá que las formaciones académicas y profesionales se desplieguen desde un territorio intersticial; es decir, situado en la historia y en la circunstancia actual de la región, pero abierto a la vez al diálogo y al intercambio proactivos con las dinámicas, las experiencias y los actores de la arena internacional. En el primer caso, un elemento fundamental debe ser el mayor conocimiento de la tradición latinoamericana en el campo de la Comunicación –de sus dimensiones analítica, propositiva e interdisciplinaria–; respecto de lo segundo, será necesario poner en diálogo los conocimientos y hacer un aprovechamiento crítico y adaptado de las corrientes de pensamiento y las innovaciones prácticas procedentes de otras regiones del mundo.


REFERENCIAS


Castells, M. (2006). La sociedad red. Una visión global. Madrid: Alianza.


* Nota: el Comité Académico aprobó la publicación de la entrevista.


Artículo publicado en acceso abierto bajo la Licencia Creative Commons - Attribution 4.0 International (CC BY 4.0).


IDENTIFICACIÓN DEL ENTREVISTADO


Erick Torrico Villanueva. Doctor en Comunicación, Universidad Rey Juan Carlos (España). Magíster en Ciencias Sociales, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Bolivia). Licenciado en Ciencias de la Comunicación, Universidad Católica Boliviana (Bolivia). Director, Maestría en Comunicación Estratégica, Universidad Andina Simón Bolívar (Bolivia). Presidió la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación (2004-2009) y el Tribunal Nacional de Ética Periodística de Bolivia (2015-2018). Ha publicado artículos en diversas revistas académicas y algunos de sus libros son: Abordajes y períodos de la teoría de la Comunicación (2004, Norma), Hacia la Comunicación decolonial (2016, UASB), La comunicación pensada desde América Latina, 1960-2009 (2016, Comunicación Social ediciones) y Repertorio estratégico para la investigación comunicacional (2020, UMSA). Sus áreas de interés cruzan las teorías y la investigación en Comunicación y el pensamiento comunicacional latinoamericano.