Entrevista a Neyla Pardo


Mediatización y análisis crítico del discurso


Mediatization and critical discourse analysis


Midiatização e análise crítica do discurso


DOI: https://doi.org/10.18861/ic.2023.18.2.3508


NEYLA PARDO

ngpardoa@unal.edu.co – Bogotá – Universidad Nacional de Colombia, Colombia.


ORCID DE LA ENTREVISTADA: https://orcid.org/0000-0003-4206-9690


CÓMO CITAR: AA. VV. (2023). Entrevista a Neyla Pardo. Mediatización y análisis crítico del discurso. InMediaciones de la Comunicación, 18(2), 305-311. DOI: https://doi.org/10.18861/ic.2023.18.2.3508


Neyla Pardo, una referencia central del Análisis Crítico del Discurso y actual Vicepresidenta para las Américas de la International Association for Semiotic Studies (IASS) – L’Association Internationale de Sémiotique (AIS), nos muestra un panorama de la mediatización contemporánea, los discursos multimodales y multimediales y reflexiona sobre los desafíos del ChatGPT.


¿Cómo era el campo de la comunicación o el área de la investigación en la que trabajaba hace 25 años? ¿Cuáles eran sus temas, los modos de abordar las problemáticas, las perspectivas de análisis y los retos que se enfrentaban por entonces?

Para pensar el devenir de las últimas décadas, voy a intentar generar una reflexión sistemática sobre uno de los asuntos nucleares de la teoría de la mediatización, que en mi perspectiva es la potencialidad que tenemos en este campo de investigación para describir, analizar e interpretar los cambios sociales que se conectan con los medios de comunicación masiva. En este sentido, la mediatización es un proceso de cambio que ha implicado un periodo muy largo de tiempo en el que las sociedades nos hemos visto obligadas a apropiar procesos de adaptación en relación con el desarrollo de las tecnologías, determinando las nuevas formas de ser de las instituciones mediáticas. Hablar hoy de mediatizaciones es reconocerlas como un fenómeno que se instala desde su creación en las instituciones, que nacen al amparo de las políticas liberales de la modernidad con el propósito de generar procesos de comunicación independientes y que, poco a poco, se han venido transformando. Mis intuiciones en relación con el estudio y la incorporación de los procesos de mediatización en el análisis crítico del discurso se generan desde los albores del siglo XXI, donde señalo que la mediatización es un proceso capaz de consolidar significados y sentidos, y que, por lo tanto, no es ajeno a nuestra labor como analistas de discurso crítico (Pardo, 2014).

Me atrevería a considerar el hecho de que hemos investigado poco en lo que se refiere a evaluar la mediatización no solo en la perspectiva epistémica sino axiológica; este punto de vista implica el reconocimiento del papel de los medios en la sociedad y los usos con sus implicaciones ético-políticas y socioculturales, tomar en consideración la relación entre estos dos aspectos es determinante para la construcción de una evaluación de la mediatización en el campo contemporáneo. Se deriva de esto el reconocimiento de las transformaciones sociales que proceden de la experiencia humana frente a los desarrollos tecnológicos. Con la apropiación de los medios de comunicación masiva en los albores del siglo XX se genera un punto de anclaje para explorar las distintas coyunturas que ha sufrido la actividad comunicativa humana con sus entornos sociales y mediáticos, y la apropiación de nuevas lógicas para el uso de los mass-media, articulados a las tecnologías en una conexión que parece cada vez más indisoluble y sin control para sus contenidos.

Estos puntos de referencia nos permiten indicar que en la apropiación mediatizada de la comunicación humana hay un movimiento complejo que posibilita pensar provisionalmente la necesidad de identificar cómo ha avanzado la teoría y la investigación sobre las mediatizaciones en los últimos 25 años, cuáles son sus más importantes contribuciones y cómo explicar y fundamentar los escenarios que se construyen en las distintas sociedades y culturas a propósito de un proceso que incluye desarrollos tecnológicos digitalizados.


¿Cómo es ahora ese campo o el área de desempeño a la que ha dedicado su tarea investigativa? ¿Cuáles transformaciones tuvieron lugar?

La mediatización contemporánea da cuenta de la necesidad de que la investigación sea cada vez más transversal, multidisciplinaria y esté articulada no solo a las fuentes empíricas que permitan construir teoría, sino también, y de manera muy particular, sirvan para identificar cómo se ancla la mediatización a los condicionamientos socioculturales e históricos que determinan la construcción de conocimiento en los distintos grupos culturales. En este sentido, los estudios de la mediatización están conduciendo cada vez más a la formulación de principios teóricos transversalizados por relaciones sociales e intereses. Para el principio del siglo XXI, estas y otras dimensiones y problemas han estado presentes en el hacer científico conllevando, cada vez más, integración teórica, metodológica y axiológica, sin desconocer y recuperando problematizaciones que vienen desde mediados del siglo XX –es decir, en el corazón de la mediatización– y se ha hecho lo necesario para comprender las relaciones y las formas de reproducción social de los ejercicios sociopolíticos, culturales y económicos de poder.

La mediatización ha sufrido una serie de transformaciones de vital importancia para entender el desarrollo de los estudios del lenguaje, la comunicación humana y las maneras de coexistir en el mundo contemporáneo. En tal sentido, valga la referencia a algunos trabajos actuales, como la compilación de Busso & Gindin (2020), el libro de Hepp (2019), los aportes de Jansson et al. (2021 y el diálogo abierto por Scolari, Fernández y Rodríguez Amat (2021). En mi condición de lingüista y de analista crítica del discurso, rescato la explicitud y el uso sistemático del carácter multisígnico de la comunicación que hace que el proceso recupere la capacidad humana para el uso multimodal, pasando por la apropiación de todos los recursos que están inherentemente conectados a la percepción y al carácter de movilidad que, con la tecnología, podemos revisar en diversas perspectivas.

Desde mi punto de vista, es muy importante el carácter portable y asincrónico de la comunicación. Este punto de referencia se explica en la convergencia tecnológica y digital que han transformado la interacción, implicando, además, grupos humanos que en otros momentos de la historia fueron silenciados y excluidos de la distribución del conocimiento. Este proceso se recupera del hecho de que las mediatizaciones tradicionales se han venido adaptando y desarrollando en las sociedades, desempeñando nuevas funciones socio-comunicativas. Los medios digitales en sus distintos soportes han hecho posibles cambios en las maneras como los seres experimentamos la vida cotidiana. En esta línea de pensamiento sería deseable que los analistas de los procesos de mediatización permitan reconocer –desde las distintas dimensiones– cómo transcurre el sentido de la vida cotidiana en una sociedad digitalizada, cuáles son las necesidades básicas de un ser humano que se satisfacen –o no– a través de la apropiación de los recursos digitales implicados en la mediatización contemporánea, y cuáles son las motivaciones que las sociedades pretenden alcanzar en términos de deseos y expectativas, las cuales van del orden colectivo puramente humano a la individualidad de cada ser. Esta manera de reconocer los procesos de mediatización puede contribuir a comprender qué es lo esencialmente humano en nuestra interacción y de qué manera las experiencias de mediatización ponen en relación distintas dimensiones de la comunicación, en cada campo del hacer humano.


¿Cómo se avizora el futuro? ¿Cuáles desafíos atraviesan el campo de la comunicación y la formación académica y profesional?

Los debates más recientes sobre los procesos de mediatización incluyen fenómenos como la accesibilidad, la interacción y la calidad de los contenidos que se distribuyen a través de las interfaces. Como lo menciona José Luis Fernández (2023) en su reciente libro, Una mecánica metodológica para el análisis de las mediatizaciones, el proceso descrito lleva a comprender que estamos frente a nuevos ecosistemas, donde la inteligencia artificial viene a actualizar la relación humana con tecnologías de la comunicación que incluyen, por ejemplo, robots con los cuales interactuamos: pensemos, por caso, el significado de los ChatBot, entre otros recursos disponibles en la web. Estos fenómenos marcan espacios inexplorados que permiten conectar al ser humano con las máquinas, en un conjunto de red de interacciones en las cuales se proyectan nuevas epistemologías, con sus interconexiones y la construcción de un ecosistema fundamentado en los recursos tecnológicos que se transforman y cualifican de manera permanente.

En la base de este fenómeno aparece la potencialidad para desestructurar los discursos hegemónicos y crear nuevas formas de anclaje sociocultural donde se implican las identidades –con todas sus transversalidades–, con lo cual es viable pensar cómo y con qué consecuencias generamos formas de interacción entre el ser humano y las máquinas. El proceso inevitable de la robotización exige explicar e interpretar las nuevas encarnaciones de la vida humana. Explicar las proyecciones de los recursos para la elaboración de esas nuevas tecnologías que transforman las culturas y la vida del ser humano. El futuro de la investigación tendrá que transversalizar la mediatización de la vida cotidiana con la ciencia y la tecnología y, desde luego, con los estudios críticos culturales y políticos, de modo que este recupere su carácter humanizante. Es decir, hay que repensar los avances tecnológicos y sus implicaciones socioculturales, las interfaces de interacción pasadas por principios éticos de un proceso de interacción cada vez más globalizado e incluyente que haga posibles que cualquier ser humano –en cualquier espacio temporalidad– acceda al ecosistema y pueda incidir en las maneras como se entienden las relaciones que acercan a las personas con las redes digitales, presuponiendo en ello una proyección ético moral reflexiva respeto de la conexión con la vida humana y con otros seres vivos.

En esa línea, quisiera detenerme y hacer una breve reflexión sobre el ChatGPT, cuya disponibilidad para los usuarios está anclada a los desarrollos de la inteligencia artificial que hacen posible que una o más personas interactúen con una máquina, con la potencialidad de usar lenguas naturales y acceder a los diversos tipos de información y de contenidos científicos, técnicos o de la cotidianidad, sobre el presupuesto de que hay una interacción típicamente humana. En realidad, lo que se instala es un recurso que da lugar a procesos de alta eficiencia en la capacidad tecnológica para distribuir información de los diversos órdenes de la vida social. Para esto la plataforma cualifica la interacción comunicativa para responder, preguntar, detectar y corregir errores, reconocer cuestionamientos falsos o inadecuados, rechazar solicitudes y reconocer los límites en la apropiación del conocimiento, así como aplicar –dentro del desarrollo de las tareas que se proponen al usuario– procesos cualitativos para la recuperación de saberes y la organización del pensamiento lógico.

Como todo recurso tecnológico, el ChatGPT tiene limitaciones para los procesos de interacción que incluyen el reconocimiento de emociones humanas o el señalamiento de marcadores contextuales. Entre los cuestionamientos que se derivan del uso de estas tecnologías se incluyen, por ejemplo, el manejo no ético del usuario de la información que procede de ChatGPT, la cual permite hacer operaciones cognitivas como deducciones, inferencias, abstracciones y generalizaciones. La capacidad recursiva de la herramienta puede ser utilizada con el propósito de manipular la información para distribuir conocimiento falso o tergiversado, además de lo que puede producir en términos de invasión de la vida privada y los riesgos que proyecta en tanto estén al servicio del poder político o económico.

El abordaje de estos fenómenos comunicativos, encarnados siempre como discursos multimodales y multimediales, impone al estudioso del lenguaje describir, analizar e interpretar en perspectiva crítica los aspectos más coyunturales de la sociedad que nos toca vivir, a efectos de contribuir sistemáticamente a las transformaciones que las sociedades requieren en relación con los grandes problemas nacionales y regionales, en todas las dimensiones inherentes al sistema semiótico-comunicativo que usamos.


REFERENCIAS


Busso, M. & Gindin, I. (eds.) (2020). Zonas de la mediatización: propuestas para el estudio de plataformas, redes e interfaces. Rosario: Universidad Nacional de Rosario.

Fernández, J. L. (2023). Una mecánica metodológica para el análisis de las mediatizaciones. Buenos Aires: La Crujía.

Hepp, A. (2019). Deep mediatization. London: Routledge.

Jansson, A., Bengtsson, S., Fast, K. & Lindell, J. (2021). Mediatization from within: A plea for emic approaches to media-related social change. Communication Theory, 31(4), 956-977. DOI: https://doi.org/10.1093/ct/qtaa021

Pardo, N. G. (2014). Discurso en la Web: pobreza en YouTube. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.

Scolari, C., Fernández, J. L. & Rodríguez Amat, J. (eds.) (2021). Mediatización(es): conversaciones teóricas entre Europa y América Latina. Londres: Intellect.


* Nota: el Comité Académico aprobó la publicación de la entrevista.


Artículo publicado en acceso abierto bajo la Licencia Creative Commons - Attribution 4.0 International (CC BY 4.0).


IDENTIFICACIÓN DE LA ENTREVISTADA


Neyla Pardo. Doctora en Lingüística Española, Universidad Nacional a Distancia (España). Magíster en Administración y Supervisión Educativa, Universidad Externado de Colombia (Colombia). Licenciada en Lingüística y Literatura, Universidad Distrital Francisco José de Caldas (Colombia). Investigadora emérita, Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCIENCIAS) – Instituto de Estudios en Comunicación y Cultura, Universidad Nacional de Colombia (Colombia). Profesora Titular del Departamento de Lingüística, Universidad Nacional de Colombia. Vicepresidenta para las Américas, International Association for Semiotic Studies – L’Association Internationale de Sémiotique. Coordinadora, Grupo Colombiano de Análisis del Discurso Mediático (COL0040411), MINCIENCIAS-A – Speme-ONALME (Colombia). Ha sido profesora invitada en universidades de distintos países. Sus estudios y publicaciones cruzan el Análisis Crítico del Discurso, la Semiótica y la Comunicación.