Narrativas universitarias

Testimonios de estudiantes del noroeste de México durante el retorno a las aulas posconfinamiento


University narratives

Students’ testimonies from northwestern Mexico during return to classrooms postconfinement


Narrativas universitárias

Testemunhos de estudantes do noroeste do México

durante o regresso às aulas pósconfinamento


DOI: https://doi.org/10.18861/ic.2023.18.2.3517


FERNANDO DOMÍNGUEZ POZOS

fernando.pozos@uabc.edu.mx – Ensenada - Universidad Autónoma de Baja California, México.


ORCID: https://orcid.org/0000-0001-6338-5460


CÓMO CITAR: Domínguez Pozos, F. (2023). Narrativas universitarias. Testimonios de estudiantes del noroeste de México durante el retorno a las aulas posconfinamiento. InMediaciones de la Comunicación, 18(2), 165-180. DOI: https://doi.org/10.18861/ic.2023.18.2.3517



Fecha de recepción: 24 de febrero de 2023

Fecha de aceptación: 2 de junio de 2023



RESUMEN


El artículo analiza las percepciones, el valor dado al uso de las plataformas y las redes sociales como recurso de enseñanza-aprendizaje durante la pandemia por COVID-19 y el sentido que los estudiantes de la Universidad Autónoma de Baja California –una de las primeras universidades de México en regresar a las aulas– le otorgan a la presencialidad. Con ese propósito, se recogieron testimonios y se realizó un rastreo sistemático de las plataformas y redes sociales usadas como canales de comunicación durante la pandemia –Facebook, Tiktok, WhatsApp y Meet, preferentemente– a los efectos de observar las transformaciones vividas y reflexionar sobre el proceso de aceleración de los usos de lo tecnológico en la vida universitaria –reto que en la actualidad se expande y desafía la adecuación de las universidades a los entornos virtuales y al desarrollo de la Inteligencia Artificial en las prácticas universitarias.


PALABRAS CLAVE: educación universitaria, pandemia, plataformas, redes sociales., nuevos entornos digitales.


ABSTRACT


The article analyzes the perceptions, the value given to the use of platforms and social networks as a teaching-learning resource during the COVID-19 pandemic and the sense that the students of Universidad Autónoma de Baja California one of the first universities of Mexico to return to the classrooms, grant to face-to-face classes. For this purpose, testimonials were collected and a systematic tracking of the platforms and social networks used as communication channels during the pandemic –Facebook, Tiktok, WhatsApp and Meet, preferably was carried out for the purpose of observing the transformations experienced and to reflect on the process of accelerating the uses of technology in university life –a challenge that is currently expanding and probing the adaptation of universities to virtual environments and the development of Artificial Intelligence in university practices.


KEYWORDS: University education, pandemic, platforms, social networks, new digital environments.


RESUMO


O artigo analisa as percepções, o valor atribuído ao uso de plataformas e redes sociais como recurso de ensino-aprendizagem durante a pandemia do COVID-19 e o sentido que os alunos da Universidade Autônoma de Baja California –uma das primeiras universidades do México para voltar às salas de aula– lhe concedem a presencialidade. Para tanto, foram recolhidos testemunhos e se fez um rastreamento sistemático das plataformas e redes sociais utilizadas como canais de comunicação durante a pandemia –Facebook, Tiktok, WhatsApp e Meet, preferencialmente– com o objetivo de observar as transformações vividas e refletir sobre o processo de aceleração dos usos da tecnologia na vida universitária –desafio que se amplia atualmente e desafia a adaptação das universidades aos ambientes virtuais e o desenvolvimento de Inteligência Artificial nas Práticas Universitárias.


PALAVRAS-CHAVE: educação universitária, pandemia, plataformas, redes sociais, novos ambientes digitais.


  1. INTRODUCCIÓN


    1. La educación superior en América Latina y el desconfinamiento


En mayo de 2023, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró formalmente el fin de la pandemia por COVID-19, aunque hacía algunos meses que las actividades cotidianas habían regresado a la “normalidad” y las grandes metrópolis como Ciudad de México, Buenos Aires o Río de Janeiro lucían repletas de personas. En ese proceso de desconfinamiento paulatino, los espacios y las actividades universitarias reestablecieron la presencialidad, después de que 23 millones de estudiantes y cerca de un millón y medio de docentes se vieran afectados, tal como lo refiere el Gráfico 1, por el cierre temporal de las Instituciones de Educación Superior (IES) en América Latina y el Caribe (Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe, 2020). Los pasillos de las facultades, los comedores universitarios y las aulas –no virtuales– volvieron a ser el centro de encuentro de estudiantes y docentes, quienes habían trasladado espacio de interacción a las plataformas de mensajería como WhatsApp, plataformas educativas como blackboard o meet y, en general, al mundo de las redes sociales digitales como Facebook, Instagram o Tiktok.


Gráfico 1



Fuente: UNESCO.


El desconfinamiento comenzó a ser visible en el año 2021 en países como Brasil, Argentina y Chile, pero aún estaba lejos de ser una realidad en Perú, Uruguay, Venezuela y México, países que terminaron de transitar la apertura total de los espacios educativos entre finales de 2021 y principios de 2022 (Gráfico 2 y Gráfico 3). En la actualidad, también se ha retomado la realización de foros, congresos y otras actividades académicas que suelen reunir a investigadores de distintas partes del mundo. Como novedad a los acelerados retos planteados por la pandemia, la emergencia y visualización de los desarrollos producidos en materia de inteligencia artificial (IA) abrió una nueva etapa de debates acerca de las ventajas y riesgos a la que se exponen los procesos de enseñanza y aprendizaje, marcada hoy, además, como resabio de los años de confinamiento obligatorio, por la hibridación de la dinámica educativa y de los contactos –entre virtuales y presenciales– entre estudiantes y docentes.


Gráfico 2



Fuente: UNESCO.



Gráfico 3



Fuente: UNESCO.


En este contexto, el artículo reflexiona sobre el sentido y los significados que tuvo el confinamiento para los jóvenes universitarios, quienes vivieron en el marco de la necesaria virtualización de los espacios educativos. Dicho interés responde, también, a cierto apresuramiento experimentado en el proceso de retorno a la presencialidad: es decir, la ausencia de debates sobre las implicancias del tiempo transitado durante la pandemia y la simplificación en los modos de abordar lo experimentado –particularmente– por los estudiantes, atravesados por múltiples circunstancias y realidades. Si bien en 2020 fueron divulgados, por ejemplo, materiales colectivos aportados por el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación Superior (2020), de la Universidad Nacional Autónoma de México, que invitaban a reflexionar sobre el papel de los docentes e investigadores y las desigualdades de accesibilidad de los estudiantes, el regreso a las aulas no estuvo acompañado de un clima de discusión acorde al momento de disrupción vivido. Poco tiempo después se sumaron otras investigaciones que pusieron su atención en las realidades regionales de México, enfocándose en un tipo de abordaje que incluyó el testimonio de estudiantes sobre las formas en que transitaron la crisis sanitaria y la alteración de la vida cotidiana (Lemus & Garay, 2022; López, Hernández & Ortega, 2021).

El ajuste emergente (Roman, 2020) que supuso para la comunidad universitaria encarar la abrupta realidad configurada por la pandemia y la búsqueda de alternativas para continuar con el dictado de clases en el marco implicó adaptaciones de coyuntura que el sistema educativo absolvió de forma despareja –de acuerdo al desarrollo de su infraestructura tecnológica– y los estudiantes enfrentaron de acuerdo a los alcances de la conectividad requerido para el seguimiento de las actividades remotas, a distancia o en línea implementadas.

En ese marco, el artículo plantea dar cuenta de los cambios que enfrentaron los estudiantes universitarios de la Universidad Autónoma de Baja California (México) y exponer un análisis acerca de los testimonios recogidos en la Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales de la UABC durante las primeras tres semanas del regreso escalonado a las aulas en 2022. Las entrevistas a los estudiantes se realizaron a través de la plataforma Blackboard, instrumento que sirvió para que los estudiantes describieran y narraran la interacción que mantuvieron durante el periodo de pandemia, cuando las plataformas digitales y las redes sociales se convirtieron en los principales y –en ocasiones– las únicas vías de contacto.

Los resultados presentados se suman a otros trabajos que buscaron comprender la perspectiva de estudiantes en distintas universidades de México y el sentido dado a la experiencia de educación a distancia o de manera remota (Constante & Torres, 2021; Lemus & Garay, 2022; López, Hernández & Ortega, 2021; Portillo et al., 2021). Asimismo, hay que tener en cuenta que en los últimos años tuvieron desarrollo otros proyectos que abordaron el tema universidad y tecnologías durante la pandemia en distintas regiones de México (De los Heros & Solano, 2020; Domínguez, 2021; Gamboa & Martínez, 2020; Garay & Velásquez, 2021; Guiñez-Cabrera & Mansilla-Obando, 2021; Gutiérrez, Ortiz & Cruz, 2021; Lemus & Millán, 2021; López, Hernández & Ceballos, 2021; López & Rodríguez, 2020; Sánchez et al., 2020; Román, 2020; Terán, 2021; Tores, 2021).


2. TRANSFORMACIONES EN LAS UNIVERSIDADES MEXICANAS


Los primeros hallazgos del estudio realizado sobre los jóvenes universitarios y el modo en que vivieron el confinamiento pusieron de relieve la aparición de síntomas vinculados al estrés producido por la situación de encierro, principalmente en estudiantes que por su situación socioeconómica y familiar debieron continuar su formación universitaria en espacios reducidos –en muchos casos habitaciones compartidas con hermanos u otros familiares. Asimismo, resaltó la cantidad de estudiantes que manifestaron imposibilidades ligadas al capital tecnológico (Ramírez-Martinell & Casillas, 2014), dado que más de la mitad de los consultados expresó que no contó con los equipos o dispositivos digitales aptos para el seguimiento de las clases –o contar con computadoras que “tenían que ser compartidas” entre distintos miembros de la familia–, así como por la mala conexión a Internet en las zonas o ciudades de originen a las que regresaron durante el confinamiento Espacio físico limitado, carencia de una infraestructura de conectividad adecuada y escasa disponibilidad de equipos electrónicos favorecieron la deserción momentánea de estudiantes que regresaron a la universidad recién en 2022, cuando se dispuso el regreso escalonado a la presencialidad en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), institución educativa ubicada en el noroeste de México –colindante, al norte, con la frontera con Estados Unidos y, al noreste, con el estado de Sonora, México.

En un reciente informe del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) se publicaron los resultados de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares 2021 (ENDUTIH), dando cuenta el crecimiento de usuarios Internet (más de 88 millones de personas) y la relevancia de la telefonía celular como el dispositivo digital con más usuarios (91.7 millones de personas). En tal sentido, el relevamiento estadístico señala que los dispositivos celulares –teléfonos inteligentes, smartphones– reemplazaron, como era de esperar, a las computadoras portátiles o de escritorio como dispositivos a través de los cuales las personas entran a Internet: 96.8% lo hace por medio de dispositivos celulares, 31.8% que mencionó conectarse a través de una computadora portátil y 15.4% dijo hacerlo con computadoras de escritorio.

Otro elemento estadístico de importancia tiene que ver con las diferencias por regiones, ya que mientras Ciudad de México, Baja California y Sonora registraron contar con un promedio cercano a 86% de habitantes usuarios de Internet, Chiapas, Oaxaca y Guerrero registraron los porcentajes más bajos, con un promedio que osciló entre 46% y 61% de usuarios del total de sus poblaciones. Diferencia también marcada en el número de hogares con accesibilidad a Internet: 85% promedio en los casos de Ciudad de México, Baja California y Sonora, mientras que estados como Chiapas, Oaxaca y Veracruz apenas alcanzaron un porcentaje de entre 30% y 50% de hogares con conectividad. Las brechas de acceso Internet, trasladado del plano comunicacional al educativo supone entender, también, las asimetrías existentes a la hora de enfrentar un proceso de enseñanza-aprendizaje que tuvo lugar a partir de que la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES, 2020) exhortara a darle continuidad a la formación universitaria por vía remota como consecuencia del avance del COVID-19.

De acuerdo al relevamiento y las entrevistas realizadas a estudiantes de la Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales de la UABC, la conectividad individualizada a través de teléfonos celulares para seguir las clases resultó el dispositivo tecnológico más utilizado, dado que “permitía más privacidad”.


3. LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE BAJA CALIFORNIA Y EL POST CONFINAMIENTO


Baja California, nombrada por el escritor Fernando Jordán como el “Otro México”, se distingue por ser una península que se encuentra entre el Océano Pacífico y el Golfo de California o Mar de Cortés, así como por una zona montañosa en la que resaltan la Sierra de Juárez y la Sierra de San Pedro Mártir. En esa geografía, Ensenada, lugar donde tiene su sede principal la UABC, es uno de los municipios más importantes de la región: una zona de alta actividad económica por ser un puerto al que arriban cruceros nacionales e internacionales y, además, por contar con una alta oferta gastronómica y vinícola de reconocimiento internacional.

En cuanto a la oferta educacional, la UABC es una de las instituciones de mayor impacto en la región noroeste, recibiendo estudiantes de distintos lugares –como de los estados de Sonora y Baja California Sur–. Cuenta con tres unidades académicas en los municipios de Mexicali, Tijuana y Ensenada –este último concentra 2 institutos de investigación 10 facultades, entre la que figura la Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales a la que asiste un promedio de 4500 estudiantes universitarios de distintos programas educativos–. Es importante destacar que la posición geográfica del municipio de Ensenada permite que también asistan a la UABC jóvenes de localidades de la península bajacaliforniana, una de las regiones de menor densidad poblacional de México en la que la disponibilidad y el acceso a Internet suele ser más limitados.

Esta localización geográfica y los rasgos y procedencia de los estudiantes que asisten a la UABC fueron determinantes para realizar el abordaje empírico sobre las condiciones en que universitarios del noroeste de México sobrellevaron los dos años de pandemia, ya que comprender lo experimentado en tiempos de pandemia no supone, exclusivamente, encuadrar el marco institucional de desempeño, sino también, y sobre todo, pensar en la singularidad de “sujetos que construyen sus experiencias y que confieren un sentido a su formación (Guzmán, 2017, p. 72). Bajo esta premisa se buscó sumar la voz de los estudiantes en el periodo inmediato posterior al confinamiento.

En la UABC el regreso a la presencialidad de los estudiantes universitarios se programó de manera escalonada para los meses de febrero-marzo del 2022, convirtiéndose en una de las primeras instituciones educativas del país que contó en el primer trimestre de ese año con la totalidad de sus estudiantes nuevamente en las aulas. El retorno a la presencialidad por parte de universitarios de distintas regiones del estado y del país representó un momento singular para recoger testimonios acerca de lo atravesado durante la pandemia. En contraste con el retorno a la presencialidad de la UABC, una buena porción de instituciones educativas de nivel superior del centro y el sur de México continuaron con la modalidad a distancia, las cuales terminaron de “normalizar” su funcionamiento en el mes de agosto.

    1. Abordaje teórico-metodológico


Con el propósito antes mencionado, se delineó un estudio centrado en registrar los cambios que los estudiantes universitarios experimentaron durante la pandemia, el significado que le dieron al confinamiento y el papel de lo digital durante este período. El abordaje teórico-metodológico de este proyecto –sostenido por la sociología comprensiva y la mirada de la vida cotidiana propuesta por Schutz (2008), se realizó un sondeo a través de la plataforma Blackboard que involucró a 45 estudiantes de Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales, quienes describieron la experiencia y las formas de interacción mantenida con los compañeros y los docentes.

De acuerdo con Giddens (2009), el estudio de las rutinas y cotidianidades, en este caso ligadas al desarrollo remoto de la formación universitaria, supone pensar lo privado, en tanto el escenario de despliegue se trasladó a los hogares, pero al mismo tiempo abre la posibilidad de pensar eso que Schutz (2008) entiende el “como un mundo cultural intersubjetivo” (p.41) de la vida cotidiana. En tal sentido, la interacción social, categoría fundamental expuesta a formas de socialización virtualizada, llevó a indagar en torno de tres subcategorías particulares: a) mundo cultural, integrado por costumbres y/o hábitos descritos en tiempos de pandemia; b) intersubjetividad, dentro de la cual la pertenencia a grupos es significativa, además, de las temáticas sobre la que hablan los sujetos entrevistados; y c) significatividad, considerando que en la realidad cotidiana de cada sujeto operan convicciones, intereses, tipos y formas de acción individuales que cargan con distinto sentido la interacción que establecen.


4. HALLAZGOS


4.1. La Universidad Autónoma de Baja California y la experiencia de sus estudiantes


Para la presentación de los hallazgos recurriremos a las tres subcategorías antes mencionadas: mundo cultural, intersubjetividad y significatividad, retomando testimonios de estudiantes que fueron entrevistados en el marco del relevamiento aplicado. Consideramos importante enfatizar que las reflexiones compartidas fueron obtenidas en las primeras dos semanas de regreso a actividades presenciales después de dos años de confinamiento. Marcadas por el impacto de recobrar un contacto personal y formas de la socialización universitaria que la pandemia interrumpió y las plataformas y las redes sociales habían trasladado al terreno de la virtualidad.


4.2. Mundo cultural: los nuevos hábitos de “estar conectado”


Los testimonios de jóvenes estudiantes en el momento que están reincorporándose a los espacios universitarios son relevantes para comprender las modificaciones que realizaron en sus hábitos de estudio durante la pandemia, identificar los temas de interés y de preocupación durante ese periodo y visualizar las formas de contacto e interacción a través de diversas plataformas y redes sociales digitales. Un interrogante relevante para conocer cómo se transformó su mundo cultural: ¿De qué manera enfrentaron los cambios de rutina obligados por el confinamiento? Si bien las respuestas fueron diversas respecto de las sensaciones y la manera de reorganizar una cotidianidad atrapada entre lo familiar, las imposibilidades de socialización y una dinámica educativa que fue encontrando maneras posibles en el marco del avance de la misma pandemia, existió un común denominador relacionado con la importancia que, en el momento de regresar a la presencialidad, establecieron con la asistencia al edificio universitario y el contacto físico con compañeros y docentes.

Por su parte, entre los testimonios se resaltó el carácter sintomático y estresante de la situación de incertidumbre generada y la modificación de sus rutinas:





Además de perder sus rutinas escolares, los jóvenes universitarios mencionaron que la situación y la continuidad de sus estudios desde sus hogares implicó la readecuación espacial y la modificación de horarios, la mayoría de las veces de forma negativa, teniendo que establecer –en los casos de familias con uno o dos dispositivos tecnológicos– formas de uso marcados por la superposición de tareas y la tensión propia de la circunstancia excepcional atravesada.




En general, la alteración de los horarios, las dificultades de conectividad y la falta de concentración respecto del seguimiento posible del cursado, marcado en ese periodo por la interacción familiar y escenarios diversos, supusieron en tal sentido una prestación que buscó –tuvo– que adecuarse a la nueva realidad, aunque navegó en forma mayoritaria en un seguimiento distraído y abúlico de la experiencia universitaria virtualizada. Entre los aspectos vividos como positivos, se mencionó la organización de tiempos para realizar ejercicios físicos –aunque estuviera restringido al ámbito privado y dentro de las posibilidades de cada espacio– y el ordenamiento de las rutinas alimenticias. Mientras que la falta de conectividad, sobre todo en los primeros meses de la pandemia, crearon una atmósfera de frustración, en medio de las incertidumbres.



El último testimonio es de una estudiante originaria de un municipio sureño del estado de Baja California, donde la conectividad a Internet fue un rasgo característico durante la pandemia, tal como lo reflejaron otros entrevistados.


4.3. Intersubjetividad: redes sociales digitales, su papel durante la pandemia


Entre los hallazgos más significativos de los testimonios de este grupo de jóvenes universitarios se encuentra el uso primordial de las redes sociales –Facebook y WhatsApp– como los espacios no formales de mayor uso por parte de académicos y estudiantes para mantener comunicación durante el confinamiento, así como para el contacto entre pares para la realización de tareas en equipo y entrega de proyectos. Estas dos redes se sumaron a canales digitales oficiales como la plataforma Blackboard, y el entorno de google (gmail, meet, drive, calendar, forms, classroom, entre otros), que institucionalmente cada estudiante tiene al estar matriculado en la UABC, y a través del cual realizaron diversas interacciones de tipo académicas.

Otro de los hallazgos, fue el posicionamiento y/o surgimiento de redes sociales digitales como Instagram y Tiktok, como dos entornos en el que jóvenes universitarios manifestaron haber tenido una alta interacción, tanto por cuestiones de entretenimiento como por aspectos de consulta de temáticas sociales e incluso escolares. Aunado a estas redes y plataformas, se mencionaron otras como Twitter, utilizada principalmente para un seguimiento de temas relacionados a la pandemia; YouTube, tanto para consumo de contenidos de entretenimiento, como para la visualización de tutoriales; Zoom, como una plataforma de video llamada que tuvo un importante auge en el confinamiento; entre otras redes como Pinterest, Reddit, Wattpad, Discord, relacionadas a temas más particulares como los videojuegos o gustos musicales.

En el marco de la denominada intersubjetividad, los jóvenes del noroeste de México que prestaron su testimonio destacaron que la conectividad permitida por las redes excedió su uso educativo y, fundamentalmente, sirvió las redes, para la interacción y el contacto, además de que fue vehículo de formas alternativas de expresión –en aquellos casos donde la inquietud lúdica impuso búsquedas de otro tipo, sea a través de formas creativas de escritura o la alternativa de producir e intercambiar contenido generado a través de las redes.


4.4. Significatividad. ¿Qué representó la frase “estar conectado”?


El sondeo realizado buceo también en torno del sentido dado al “estar conectado” en tiempos de pandemia, una relación con la tecnología no ajena a la vida anterior al confinamiento, pero al mismo tiempo singular por las alternativas ofrecidas, la visualización de su centralidad en la vida de los estudiantes y la toma de conciencia respecto de lo que suponen las formas remotas de formación, cuya mediación –irregular o prohibitiva, en muchos casos– implicó enfrentarse a diferentes desafíos. ¿Qué significado tuvo el hecho de estar conectado para ese universo de estudiantes consultados?

El significado de la sociedad red, en la que aparentemente se vivía sin contrariedad, parece haberse resignificado en el testimonio de los estudiantes, aun cuando el hábito que supone el uso de redes sociales digitales se imponga por su propio peso. De cualquier manera, “estar conectado” implicó asociaciones que en algunas ocasiones resultan positivas y en otros casos han movido a la crítica y la autocrítica respecto del tiempo de conectividad y los usos de las herramientas en el marco de Internet. Estar conectado, para algunos estudiantes, significó la posibilidad de estar en contacto con amigos y familiares, entendiendo que “la pantalla” fue un gran facilitador del mantenimiento de los vínculos, mientras que “Internet” fue entendido, mayoritariamente, como una herramienta que permitió seguir avanzando con sus estudios, aunque la lejanía y la soledad no hicieron que la conectividad resultara el medio adecuado para el seguimientos de las clases y las lecturas por la dispersión –“distracción”– que moviliza su uso.

Los testimonios resaltaron que “estar conectado representó un intermedio, era yo y la computadora, era yo y el celular”. Es decir, dispositivos digitales que ya tenían una alta presencia en la vida cotidiana de los jóvenes, se convirtieron en una herramienta indispensable para continuar con sus vida académica, social e incluso laboral, ya que varios de los estudiantes debieron buscar alternativas de trabajo para costear sus estudios y apoyar a sus familias. Asimismo, para los estudiantes “estar conectado” era hablar “día y noche con personas” –muchas veces desconocidos con los que, por empatía o por algún tipo de interés particular–, representando como “una necesidad”, “un alivio”. En cuanto a la conectividad “excesiva”, el uso de las redes sociales digitales llevó a que los testimonios dejaran ver un ejercicio autocrítico, dado que más allá de la “obligatoriedad” –por cuestiones de estudio e interacción– el consumo de horas y horas delante de la pantalla les generó “agotamiento” y alimentaron las situaciones de estrés y de ansiedad.



Finalmente, un aspecto que surgió de este sondeo con estudiantes universitarios fueron la enunciación de las temáticas o hechos que siguieron o frecuentaron, teniendo como coincidencia, en un primer momento, la lectura o intercambio signado la pandemia –contexto en la que la circulación de especulaciones o noticias falsas, fenómeno conocido como infodemia, acrecentaron las incertezas de ese momento excepcional. Por otra parte, se mencionó el interés despertado por temas políticos de coyuntura –lo sucedido en torno a las demandas feministas en el contexto de pandemia y la problemática racial en torno a movimientos como el Black lives matter–. No obstante, como era de esperar y se refleja en distintos relevamientos, la búsqueda y navegación en Internet estuvo por lo general centrada en tópicos recurrentes en la vida de los estudiantes, dejando poco espacio para la incursión en temáticas alternativas. En ese marco, se respondió mayoritariamente que la información recibida respecto del curso de la pandemia, los niveles de contagio, las respuestas públicas y el proceso de vacunación fue a través de videos cortos en plataformas como YouTube, Tik Tok o Facebook.


5. CIERRE Y OTROS DESAFÍOS


En momentos en que la pandemia empieza a parecer una realidad de otro tiempo y no se expone como un periodo cercano que abre múltiples debates respecto de las formas de vida en el planeta, plantear interrogantes acerca del papel de los dispositivos digitales y la experiencia de esa mediación en el campo educativo parece oscilar entre un pretendido regreso a la normalidad y la incorporación –muchas veces irreflexiva– de la tecnología, sea como forma de contacto, sea como instrumentación de dispositivos pedagógicos. Las frases del tipo “nos vemos en zoom”, “he compartido la encuesta por forms e, incluso, el uso de redes sociales como Instagram o Tiktok para recolectar información de proyectos escolares y proponer actividades académicas constituyen resabios del proceso de hibridación que atraviesa la enseñanza, envuelto en formas que excede lo educativo y se liga a hábitos de interacción y consumo más generales. En ese marco, la reciente irrupción de nuevas herramientas de Inteligencia Artificial como el ChatGPT arrastra consigo desafíos aún mayores.

La sociabilidad y el dinamismo recuperado por las universidades, la comunicación nuevamente normalizada en entornos físicos, en espacios áulicos, sus entornos, paradójicamente resalta la necesidad, luego de la experiencia vivida, de pensar lo digital y las formas y el sentido que tienen los dispositivos tecnológicos para los estudiantes universitarios, digital, jóvenes que aún tramados por los entornos virtuales testimoniaron, en términos generales, la necesidad de la formación en presencia, el valor de la pertenencia, la necesidad de un contacto no mediado por la tecnología –aunque haya sido valorado como un instrumento útil y central en sus vidas, e imprescindible durante la pandemia–.

Si bien existieron voces de jóvenes que encontraron en las nociones de comodidad y adaptabilidad posibles razones para valorar la conectividad desde sus hogares, además de considerar el ahorro de gastos económicos, en general se planteó que las formas de contacto tecnificado, el estar “siempre” conectado, el compartir historias, reels, del día a día, requiere comprensión y desarrollo de infraestructura y de la cultura digital que llegó al espacio universitario, aunque la valoración de la presencialidad terminó por reponer el valor del contacto cara a cara.

La convergencia, en el ámbito universitario, de estudiantes provenientes de distintas latitudes y diversos orígenes y realidades sociales, supone al mismo tiempo reparar en aspectos que la emergencia sanitaria puso en evidencia: la política desigual de desarrollo de infraestructura y las diferencias concretas que esto supuso, en el marco de la pandemia, en la continuidad de los estudios parte de estudiantes en cuya residencia familiar no pudo contar con la conectividad necesaria para continuar los estudios. En tal sentido, las políticas educativas empleadas luego de un año del retorno a la presencialidad han generado que el debate sobre estas cuestiones se desvanezca y emerjan otras preocupaciones ligadas a la inteligencia artificial -en principio, incertidumbres de coyuntura, aunque habrá que seguir el desarrollo de esa maquinaria tecnológica y sus efectos en la educación.

Lo presentado aquí, apenas una parte de un desarrollo de investigación de mayor alcance, deja pendiente la profundización acerca del sentido de las prácticas virtualizadas en el ámbito universitario y las memorias y los sentidos que los estudiantes le dieron al periodo de pandemia, así como su resignificación desde el regreso a la presencialidad. Asimismo, se deja planteado analizar los usos de las tecnologías en la formación y la preparación profesional para enfrentar situaciones de crisis, resolver aspectos laborales vía remota y estimular las habilidades y el conocimiento aplicado en el marco de los nuevos entornos comunicacionales.


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* Contribución: 100% realizado por el autor.

* Nota: el Comité Académico de la revista aprobó la publicación del artículo.


Artículo publicado en acceso abierto bajo la Licencia Creative Commons - Attribution 4.0 International (CC BY 4.0).



IDENTIFICACIÓN DEL AUTOR


Fernando Domínguez Pozos. Doctor en Investigación Educativa y Especialista en Estudios de Opinión, Universidad Veracruzana (México). Licenciado en Ciencias y Técnicas de la Comunicación, Universidad de Xalapa (México). Profesor e investigador tiempo completo, Universidad Autónoma de Baja California (México). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México –investigador nivel 1–. Se ha desempeñado como profesor universitario de pregrado y posgrado en universidades públicas y privadas de México, como la Universidad Autónoma de Baja California, la Universidad Veracruzana y la Universidad Anáhuac. Entre sus publicaciones recientes se pueden mencionar los artículos: “Diálogos sobre educación superior en tiempos de la COVID-19” (2021, Revista Reencuentros), “Redes sociales digitales y participación política de jóvenes universitarios en México y Chile (2017, Revista ALAIC), así como los capítulos de libro “Twitter, Skype, Facebook y Wattpad: espacios de encuentro y desahogo para jóvenes universitarias” (2022, UASLP) y “ Jóvenes mexicanos de educación media superior y superior y las tecnologías en la educación” (2022, Editorial Dykinson). Sus líneas de investigación son jóvenes universitarios, redes sociales, cultura digital, educación superior y participación. Es colaborador de la revista de periodismo cultural y narrativo Zero Grados (zgrados.com) de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Zaragoza (España), donde escribe la columna titulado: Desde el Otro México.