La cumbre de Lima y los fantasmas europeos

Autores/as

  • Marcos Farias Ferreira

Resumen

La cumbre de Lima entre la Unión Europea (UE) y los países de América Latina tiene lugar en un momento en que los europeos y sus instituciones se enfrentan a algunos de sus fantasmas más perturbadores y se encuentran ocupados en la acaparadora tarea de exorcizarlos.

Por un lado, hay que subrayar la ratificación necesaria del Tratado de Lisboa en cada uno de los 27 países de la UE, un proceso en el que se adivina más de una dificultad y cuya consecuencia más dramática podría ser el abandono del tratado tal y como se firmó en diciembre último. Por lo menos en Irlanda, y por imperativo constitucional, la ratificación se hará a través de referéndum, lo que no puede dejar de despertar el temor a un resultado negativo, como pasó en Francia y Holanda, en 2005, en ocasión del anterior tratado constitucional.

Además, algunos de los países euro escépticos, como el Reino Unido y República Checa, todavía mantienen objeciones legales que podrían retrasar la entrada en vigor del Tratado de Lisboa y aumentar, por ende, la indefinición en cuanto al futuro institucional de la UE y a su capacidad de ejercer como actor internacional.

Por otro lado, la disparidad de posiciones en el seno de Europa frente a la autoproclamada independencia de Kosovo promete arrastrarse y acaparar las atenciones de las presidencias eslovena y francesa de la UE, al mismo tiempo que se multiplican los esfuerzos diplomáticos para encarrilar definitivamente a Serbia en el camino de la integración europea y evitar que los nacionalistas radicales puedan llegar alguna vez al poder.

Por fin, no hay que olvidar las dificultades en las relaciones con Rusia, no sólo a raíz de la independencia de Kosovo, pero también del anunciado escudo antimisiles de la OTAN en Polonia y República Checa y del ‘forcejeo energético’, por llamarlo de alguna manera, que ya lleva años y se agrava al paso de cada nuevo invierno, lo que transforma dichas relaciones en la prioridad, obsesión y pesadilla de la política externa europea.

Aun así, la presencia en Lima de los Jefes de Estado y de Gobierno de los 27, además del presidente de la Comisión europea, José Manuel Barroso, y de los comisarios de política exterior, comercio y desarrollo, hay que verla como un paso adelante en la concretización de una relación estratégica con América Latina, algo olvidada después de que la UE hubiese concluido otros pactos estratégicos con la India, China, EE.UU. o Canadá. En éste, como en muchos otros temas, lo que podemos llamar la posición europea proviene sobretodo de las decisiones tomadas en el seno de sus instituciones políticas, la Comisión y el Parlamento. Para el presidente de la Comisión, esta cumbre es la señal de una convergencia de intereses y valores cada vez más fuerte entre Europa y América Latina, por lo que ha lanzado el reto de una cooperación reforzada frente a amenazas comunes, como el cambio climático y las injusticias de la globalización, a través de la creación de una zona euro-latinoamericana de colaboración.

Antes de salir hacia Lima, Barroso dejó claro que una de las prioridades de la UE es “el apoyo a los esfuerzos de nuestros aliados en la lucha contra la pobreza y el fortalecimiento de la democracia y de la cohesión social”. Para Benita Ferrero -Waldner, la comisaria de relaciones exteriores, la inclusión social y la lucha contra la pobreza dependen cada vez más de la utilización sostenible de los recursos naturales y de la conservación de la biodiversidad, por lo que la UE y América Latina tienen la obligación de hacer de este reto una prioridad de su diálogo, así como de las políticas acordadas para beneficio de todos los ciudadanos. En este punto, hay que destacar el esfuerzo de la UE en poner los recientes acuerdos de Bali para un régimen ambiental internacional en el centro de sus relaciones exteriores, además de asumirlos como política comunitaria.

Haciendo el puente con las cuestiones de desarrollo sostenible, cohesión social y lucha contra la pobreza, la UE llega a la cumbre de Lima con una agenda específica para la cooperación comercial multilateral con América Latina. Como lo destacó el comisario de comercio Peter Mandelson, la cuestión europea en este punto es tratar de aproximar la UE a otros bloques, a medida que los mercados regionales se expanden y que la tradicional posición dominante de EE.UU. es reemplazada por un padrón de comercio más abierto y diversificado.

En este sentido, Mandelson llega a Lima como mandatario de un socio político y económico muy importante para América Latina. La UE ya es el principal donante de la región, el segundo socio comercial más importante y el primer inversor extranjero. Mandelson llega a Lima para contribuir a transformar las relaciones comerciales con el Caribe a través de la firma de un acuerdo económico que aproxime las dos economías, que contribuya a la diversificación y traiga el desarrollo. Además, se propone la continuación de las negociaciones para la firma de acuerdos de libre comercio entre la UE y Centroamérica, la Comunidad Andina y el MERCOSUR como forma de construir una economía global abierta y permitir la conclusión, a corto plazo, de las negociaciones comerciales en el marco de la ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio.

Además de la Comisión, el Parlamento Europeo (PE) también se pronunció sobre la cumbre de Lima. En una resolución aprobada el pasado 24 de Abril con 542 votos a favor, 12 en contra y 12 abstenciones, los eurodiputados dejaron claro cuáles deben ser las prioridades para la cumbre y cuál debe ser la perspectiva europea cara a la cooperación con América Latina. En esta resolución, exigen “la liberación incondicional e inmediata de todos los rehenes en Colombia” y que esta liberación “debe ocurrir por decisión unilateral de las FARC o de cualquiera otra organización responsable por los secuestros, o en caso de que esto no ocurra, en el ámbito de un acuerdo de intercambio humanitario urgente. Asimismo, los eurodiputados defienden que la lucha contra el terrorismo tiene que ocurrir dentro del más estricto respeto por los derechos humanos, las libertades civiles y el estado de derecho, lo que no puede dejar de leerse como una seria llamada de atención a las estrategias del gobierno colombiano en el tema. Por otra parte, los eurodiputados expresaron la voluntad de que durante la cumbre se pudiera debatir la situación política en Cuba, aunque la presidencia eslovena de la UE ya dejó claro que el tema no constará en el temario. De todos modos, el secretario de estado esloveno para los asuntos europeos, Janez Lenarčič, anunció que el tema se debatirá durante el Consejo Europeo de junio y confesó que espera que el debate pueda conducir a una nueva posición común de la UE sobre Cuba.

En su resolución, el PE subraya la importancia del multilateralismo como método más adecuado para plantar cara a los problemas y retos comunes de las dos regiones, y los enumera: la lucha contra el terrorismo, la corrupción, el crimen organizado, el tráfico de drogas y la inmigración ilegal, por un lado; la seguridad energética y la lucha contra el cambio climático, por otro. Como fuerza para el cambio, los eurodiputados hacen notar que “juntos, los socios euro-latinoamericanos constituyen más de mil millones de habitantes y representan un tercio de los países miembros de las Naciones Unidas y más de una cuarta parte del comercio mundial”. De este modo, los eurodiputados hacen saber que favorecen una perspectiva bi - regional para la colaboración estratégica entre la UE y América Latina, y consideran que ésta es la mejor manera de fortalecer los valores e intereses comunes. En consecuencia, el PE propone que la creación de la zona euro-latinoamericana de colaboración global interregional sea concretada en dos fases. En la primera fase tendrían que ser concluidos, lo más breve posible, los acuerdos de asociación interregional entre la UE y Centroamérica, la Comunidad Andina y el MERCOSUR, así como fortalecer los acuerdos ya existentes entre la UE y México, y entre la UE y Chile.

En la segunda fase, cuya meta es el año 2012, se llegaría a la conclusión de la base jurídica e institucional del acuerdo de colaboración global, así como a la cobertura geográfica completa de las distintas vertientes de ese compromiso. De acuerdo con el PE, la colaboración euro-latinoamericana incluiría, en esta fase, la libre circulación de personas y el fortalecimiento de las relaciones comerciales a través de la profundización del proceso de integración latinoamericana, por un lado, y de la conclusión del proceso de asociación de la UE con todos los países y grupos de la región latinoamericana, por otro.

En cuanto a la lucha contra la pobreza, el cambio climático y la exclusión social, la resolución del PE recomienda que la agenda de Lima no se limite a los discursos formales e incluya la adopción de medidas concretas. Con esta finalidad, los eurodiputados destacan la necesidad de llevar a cabo acciones conjuntas, sensibles a las cuestiones de género, centradas en la realización de los Objetivos del Milenio para 2015 y en el desarrollo sostenible, y recuerdan que son los más pobres y las poblaciones indígenas las víctimas más afectadas por el cambio climático y la degradación del entorno. Por ende, la resolución del PE solicita a la cumbre de Lima que elabore proyectos conjuntos en materia de desertificación, energías renovables, agua, gestión forestal y protección de la biodiversidad y que, además, presente soluciones para la presente crisis alimentaria mundial.

En el campo de las medidas concretas, el PE pugna por el aumento y la capacidad de los mecanismos financieros de ayuda a la realización de esta agenda a través de la creación, por ejemplo, del Fondo de Solidaridad Bi -regional. Así, la resolución pide la progresiva apertura de los recursos del Instrumento de Promoción de la Democracia y de los Derechos Humanos de la UE para ayuda a los programas de gobernabilidad, institucionalización de la democracia y de los Derechos Humanos en América Latina. Pide la utilización del Instrumento de Financiación de la Cooperación para el Desarrollo de la UE para financiar proyectos en países de renta mediana, en casos en que la cooperación en los dominios de la tecnología, innovación y enseñanza superior asuma una importancia vital. El PE pide también la apertura de los programas comunitarios para la formación, la educación, la cooperación científica y técnica, la salud, la cultura y las migraciones a los países latinoamericanos, lo que supondría un primer paso hacia la comunitarización de las relaciones de la UE con América Latina y las transformaría en verdadera colaboración estratégica.

Finalmente, la posición del PE de cara a la cumbre de Lima pasa por defender el refuerzo de los mecanismos institucionales de cooperación entre Europa y América Latina como forma de incrementar la capacidad colectiva para dar respuesta a los problemas y retos comunes. En la resolución aprobada a finales de abril, los eurodiputados se posicionaron a favor de la creación de una Fundación euro-latinoamericana, de carácter público-privado, para la promoción del diálogo entre las dos partes y pidieron a la Comisión Europea que presente una propuesta concreta sobre el tema. También favorecen la creación de un Centro Bi-regional de Prevención de Conflictos que trabaje de forma colectiva para detectar las potenciales causas de los conflictos armados y prevenir la escalada de los conflictos latentes. Otro mecanismo institucional clave en la transformación de las relaciones entre Europa y América Latina es, para el PE, el Observatorio de las Migraciones, ya que su creación permitiría conocer mejor y gobernar el fenómeno de los flujos migratorios en la región euro-latinoamericana y todas las cuestiones relacionados con ellos. Además, el PE considera indispensable reforzar la dimensión parlamentaria de la colaboración estratégica entre Europa y América Latina, y coincide en el entendimiento de que el número de parlamentarios de la Asamblea Euro-Latinoamericana debería pasar de los 120 a los 150 miembros para facilitar la incorporación, en su seno, de la delegación del recién constituido Parlamento del MERCOSUR.

Es verdad que los dirigentes europeos llegan a Lima en medio de muchas cuestiones domésticas pendientes, como son la crisis financiera, la ralentización del crecimiento económico y, sobre todo, la falta de confianza y clarificación institucional indispensable para asumir las funciones de actor internacional.

Pero también es verdad que demuestran voluntad de superarlas, de contribuir a la definición de una agenda política global y de transformar el emergente multilateralismo interregional en una fuerza global para el desarrollo sostenible y la inclusión social. Es de suponer que la cumbre de Lima no acaparará la atención de los medios ni de los públicos europeos, que la mirarán de reojo, acaso con indiferencia, como un encuentro más de políticos ocupados con sus discursos llenos de lo que no le importa a nadie. Aún así, y si las recomendaciones del Parlamento Europeo son finalmente acogidas, la agenda de Lima puede significar un paso adelante en la institucionalización de las relaciones entre Europa y América Latina, la canalización de la cooperación hacia la integración social y la protección del entorno y la biodiversidad en América Latina, además de un estímulo decisivo para la integración política y económica - hecha de forma coherente - de las distintas regiones latinoamericanas.

Finalmente, y en lo anecdótico, más de uno estará pendiente del momento en que José Luis Rodríguez Zapatero y Hugo Chávez se verán las caras por primera vez desde el altercado - y aquel celebérrimo y juancarlista ¿Por qué no te callas? - de la Cumbre Iberoamericana de Santiago.



  *Doctor en Relaciones Internacionales. 
Profesor del Instituto de Ciencias Sociales y Políticas, Universidad Técnica de Lisboa. 
Profesor Invitado del Instituto de Estudios Políticos, Universidad Católica Portuguesa.

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Publicado

2008-05-15

Número

Sección

Política internacional