Australia: economía y coyuntura a prueba de crisis

Authors

  • Diego Mosera

Abstract

Casi dos años han transcurrido desde que se desencadenó la mayor crisis financiera global que el mundo ha enfrentado en décadas. Muchas de las economías más avanzadas se vieron fuertemente afectadas por la crisis, deteniendo su crecimiento económico, dejando a miles de personas sin trabajo, generando una inmensa falta de liquidez y llevando a la bancarrota a un gran número de empresas de toda índole. Como resultado, la economía a nivel internacional, y más específicamente su base teórica más aceptada, el capitalismo financiero, se ha enfrentado a lo que puede entenderse como una renegociación de sus límites y funciones, desde la perspectiva de la intervención del Estado en los mercados y en demérito del concepto de la “mano invisible” de Adam Smith.

Sin embargo, en medio de este caos financiero del que poco a poco los afectados parecerían estar encontrando formas de salir adelante, se propone el caso australiano como el de la primer economía avanzada en presentar durante el cuatrimestre de marzo de 2009 un crecimiento económico, en comparación al resto de las economías del G7. Consecuentemente cabe preguntarse: ¿cuáles son las razones que llevaron a Australia a crecer económicamente en dicho contexto? o sino, ¿por qué Australia fue el primer país afectado, en salir de la crisis?

En respuesta a esta pregunta, el Dr. Steven Kennedy, de la Tesorería Australiana, establece muy claramente tres razones a las que se debe, entre más, tal crecimiento económico: la primera, es la política de respuestas brindadas a tiempo por el Gobierno Australiano y por la Reserva Federal, en función de los efectos de la crisis y de la recesión; la segunda, es el hecho de que la economía australiana comercia principalmente con países asiáticos, en particular con China, país cuya economía continuó creciendo a lo largo de la caótica situación financiera internacional en plena crisis; y la tercera, es que el sistema bancario australiano se mantuvo en buena forma a lo largo de la crisis, dada su independencia de la especulación bancaria norteamericana.

Las aclaraciones que pueden hacerse respecto de la segunda y tercera razón, son mínimas en comparación al desarrollo de las medidas implementadas por el Gobierno y la Reserva Federal Australiana. En primer lugar, con respecto al comercio con China, justamente el hecho de que el comercio australiano no estuviese tan internacionalizado, sino que fuese más dependiente de un país que no se vio casi afectado por la crisis, ayudó a que los efectos de esta desde el punto de vista del comercio no fueran tan severos. En segundo lugar, con respecto al sistema bancario, los beneficios que habían sido previamente impuestos por las regulaciones económicas antes de la crisis, evitaron de varias formas que Australia fuera arrasada por el “efecto dominó” de los mercados bursátiles a nivel internacional. Asimismo, si bien la burbuja especulativa del sector inmobiliario llevó a un fuerte aumento en el precio de los inmuebles australianos, al igual que en los Estados Unidos, el hecho de que el porcentaje de las hipotecas subprime fuese tan sólo de un 2% del total de las hipotecas, llevó a que al desencadenarse los problemas del mercado inmobiliario, la cantidad de personas endeudadas del sector subprime fuese, comparativamente con los Estados Unidos, mucho menor, y por lo tanto su efecto sobre los bancos fuera menor también.

Respecto de las medidas implementadas, la primer medida macroeconómica tomada por la Reserva Federal Australiana el 7 de octubre de 2008 fue la de bajar 100 puntos básicos, o sea de un 7,00% a un 6,00% la tasa de referencia, para así fomentar la inversión, como primer medida para paliar la crisis. Inmediatamente, el día 12 de octubre el Gobierno Australiano anunció que respaldaría todos los depósitos de los bancos australianos, en respuesta al miedo generalizado y de lo que sucedería si se diera una fuga de grandes depósitos e inversiones. Esta medida fue tomada dentro del marco de un fuerte sistema bancario, para asegurar la estabilidad del sistema financiero y los flujos de créditos dentro de la economía; asimismo, para tranquilizar y restaurar la confianza de los consumidores y de los negocios acerca del sector financiero y de las condiciones económicas.

La segunda medida macroeconómica fue la acción fiscal. Esta, puede dividirse en dos paquetes de ayuda o estímulo económico que fueron brindados por el Gobierno Australiano. El primer paquete de estímulo fue anunciado días después de las medidas tomadas para asegurar la estabilidad del sistema financiero, y consistió de 10.4 mil millones de dólares australianos: 8.7 para pensionistas y familias de bajos ingresos, 1.5 para la construcción de hogares y 0.2 para nuevos centros de capacitación. Este paquete fiscal fue dirigido a los sectores más débiles de la economía, los que en ese momento eran el consumo y las casas. En ambos casos se vislumbraron efectos inmediatos, y específicamente en el del consumo, los grupos sociales a los que se dirigió dicha ayuda eran pensionistas, jubilados, y familias de bajos ingresos. Estos grupos son aquellos que estadísticamente son más propensos a utilizar más dinero del total de ingresos extra que reciben, por lo que se maximiza el consumo mejorando la economía.

El segundo paquete de estímulo fue planificado en enero de 2009 y puesto en marcha para el 3 de febrero, cuando el Gobierno anunció un paquete de 42 mil millones de dólares australianos. Si bien el aspecto del consumo, al igual que en el primer paquete de ayuda, debía seguir siendo un tema importante, la preponderancia en este paquete se le dio al gasto en infraestructura. De hecho, el 70% de dicho paquete económico fue destinado al gasto en obras públicas. Esto es así ya que, en tiempos de crisis, la inversión en obras públicas es una manera de brindar trabajo a la gente, proporcionar liquidez en sus cuentas y así colaborar al ciclo del consumo; además de los beneficios a largo plazo, en cuanto a las nuevas y mejoradas instalaciones de uso público. Este paquete destinó 14.7 mil millones para escuelas, 6.6 para viviendas de uso social y militar, 3.9 para la implementación de medidas para un uso eficiente de la energía (que en su mayoría fue para aislar las azoteas de casas ya construidas), 0.9 para caminos, vías y proyectos urbanísticos de pequeña escala, y 2.7 para inversiones en negocios privados. En lo que se invirtió más dinero fue en las escuelas, debido a varias razones. Primero, el hecho de ya disponer de terrenos sobre los cuales montarlas favorecía la rapidez del proceso constructivo; segundo, el que las escuelas se eligen de un catálogo estandarizado, sin perderse tiempo en su diseño; tercero, el hecho de que sea aplicable para todo Australia por igual, maximizando el impacto del paquete de ayuda económica lo más rápido posible; y cuarto la baja cantidad de materiales importados, extendiendo el impacto doméstico aún más.

Por último, desde la experiencia de crisis anteriores en Australia, dentro del segundo paquete de estímulo se incluyó un paquete de trabajo apuntado a los jóvenes, para paliar el aumento en la tasa de desempleo que junto con la crisis, aumentaba. Consta básicamente de un programa de formación para los desempleados menores de 25 años. El objetivo era el de evitar que se atrofien las capacidades de trabajo de las personas y el de preparar a los desempleados, para que la economía doméstica crezca aún más rápido una vez que la economía en general se recupere.

Aunque aún el lastre de la crisis no ha finalizado, y si bien Australia está en una posición de ventaja con respecto a otras economías, por lo menos por un tiempo, esto no significa que la batalla contra la crisis ha finalizado, sino que simplemente han llegado al camino que, de seguir aplicándose determinadas medidas, los guiará a través de ella, sirviendo de ejemplo, quizás, para otras economías. Pero no debemos olvidar la “suerte” australiana, que para esta crisis fue la cierta dependencia de China. Por eso, para entender la relación entre China y Australia, es menester el conocimiento de su historia económica y comercial, ya que es sólo por medio de su estudio que se podrá comprender y predecir los fenómenos económicos. Así, podemos ver que las relaciones entre dichos países han venido en aumento durante los últimos veinte años, con las negociaciones desde el año 2005 de un TLA entre ellos como ejemplo, y concluir que esto no hará más que continuar mejorando sus relaciones.

Para el año 2009 (según el DFAT australiano) los principales destinos de las exportaciones de bienes de Australia eran: 1º China (21,6%), 2º Japón (19,5%), 3º República de Corea (7,9%), 4º India (7,4%) y 5º EUA (4,9%). Esta información, además de confirmar los supuestos anteriores, nos deja como moraleja que, una crisis que sí afectara a China, India y otros países de Asia, seguramente tendría un efecto más prolongado sobre la isla continente.

 

*Estudiante de la Licenciatura en Estudios Internacionales.
Depto. de Estudios Internacionales
FACS – ORT Uruguay

Published

2010-06-24

Issue

Section

Comercio y economía internacional