EL JUEGO DEL PODER

Autores

  • P. Iglesias, M. N. Irabedra, I. Saldías .

Resumo

“El poder se encuentra en todos los sitios… porque no proviene de ningún sitio”
Michel Foucault


¿Qué es el “Poder”? ¿Cómo se legitima?


Etimológicamente, el infinitivo latino “posse” indica cierta capacidad del individuo de llevar a cabo una determinada acción. Normalmente podríamos ligar este concepto a múltiples ideas como las de "dominación", "imposición", "amenaza", "coacción", "fuerza", entre otras. Sin embargo, cuando indagamos en su materialidad vemos que el término acepta muchas interpretaciones.


Abordar el tema del conocimiento del poder significa introducirnos en una de las facetas esenciales de la vida humana, donde convergen las dimensiones individual y social del hombre. Este concepto tan abstracto puede prestar a diferentes interpretaciones como orientaciones científicas y filosóficas existentes sobre el ser humano. Pretender establecer definiciones y certezas firmes sobre este fenómeno y sus diversas manifestaciones resulta ser una tarea ardua. Esbozaremos aquí, apenas, distintas concepciones del poder y sus múltiples aplicaciones.


Para el filósofo francés Michel Foucault el poder no puede ser definido como una “cosa”, sino que “el poder no es una institución, no es una estructura ni una fuerza de la que dispondrían algunos: es el nombre que se le da a una situación estratégica compleja en una sociedad dada”. (Foucault, 1976)


En su estimulante debate con el filósofo americano Noam Chomsky, “La naturaleza humana: justicia contra poder”, se hace visible la pasión del francés por uno de los temas focales de nuestro tiempo: la política y las relaciones de poder. En determinado momento de esa polémica Foucault pone el ejemplo de la Universidad como supuesto aparato encargado de transmitir el conocimiento, para generalizar luego que las instituciones parecen ser los mecanismos mediante los cuales se ejerce el poder político: en realidad, no serían más que herramientas para mantener en el poder una determinada clase social y excluir a otra. El mismo autor sostiene que la justicia es otro ejemplo de ello y que la auténtica tarea política es la de criticar y atacar las instituciones de manera tal que “la violencia política, que siempre se ha ejercitado oscuramente a través de las susodichas instituciones, quede desenmascarada” (Elders, 1974)


Foucault plantea también su desconfianza respecto de la democracia vigente: "Estamos viviendo bajo un régimen de dictaduras de clase, de un poder de clase que se impone a través de la violencia, incluso cuando los instrumentos de esta violencia son institucionales y constitucionales; y a ese nivel, hablar de democracia carece de sentido por completo".
En contraposición, aparece un Chomsky idealista y algo utopista, que intentará articular su discurso en base a sus ideas de una naturaleza humana justa y libre, bajo fundamentos como la “libertad”, el “humanismo”, la “dignidad”, la “compasión”, como parte constitutiva de la naturaleza humana. (Elders, 1974)


Otra teoría interesante podría ser la de Alvin Toffler, periodista de investigación, experto en prospectiva, quien sostiene que el poder es el recíproco del deseo, “todo aquello que pueda satisfacer los deseos de cualquier otra persona es una fuente potencial de poder” (Toffler, 1990). Como ejemplo sugiere que, en el ámbito político, si un candidato desea votos, aquellos que pueden dárselo tienen poder. En forma coadyuvante, esos votos son consecuencia de un determinado poder de persuasión del político hacia los electores, una determinada habilidad carismática que lleva a dicho acto.


Toffler establece que los tres poderes principales que definen las relaciones humanas son la fuerza física (o la violencia), el dinero (u otros activos y medios de pago) y el conocimiento (concebido en un sentido muy abarcador), que forman en conjunto un sistema interactivo singular, pudiendo transformarse unos en otros.


La violencia, como poder de “menor calidad” dada su absoluta inflexibilidad, sólo se puede ejercer para castigar. Ésta no necesita ser real, sino que se puede amenazar con recurrir a su uso para lograr intimidar y así conseguir cualquier fin deseado. Ésta herramienta de poder se plasma claramente en la película Tropa de Elite , dirigida por el brasileño José Padilha, que gira en torno a la violencia urbana y la cruda corrupción social y política que sacude el país. Cuenta la historia de un escuadrón de policías de élite que lucha contra los narcotraficantes de los barrios pobres de Río de Janeiro. Esas redes delictivas, bajo la complicidad policial, ejercen un control casi absoluto sobre las favelas. El mecanismo de dominio es la intimidación, cuando no la violencia directa.


La riqueza, por otra parte, figura como poder de mediana calidad, ya que sirve tanto para castigar como para premiar. Este factor de poder se presta para fines positivos y negativos, porque también puede llevar al soborno, a la corrupción. En un pasaje del film se manifiestan claramente estas dos fuentes de poder, ante “el poder de los traficantes” el policía se “corrompe, calla, o se va a la guerra”. Si ese poder corrompe, es porque los delincuentes disponen de la riqueza suficiente para sobornar a muchos policías. Por otra parte, ello permite también que la población de la favela se mantenga en silencio, con miedo, amenazada.


Pero, para Toffler, el elemento de poder más valioso y de mayor calidad, es sin dudas el conocimiento. Éste va mucho más allá de los castigos o premios; resulta ser “el ingrediente más importante de la riqueza y el dinero” (Toffler, 1990). La implementación de dicho factor esencial de poder involucra la persuasión y la eficiencia.


En el film I como Ícaro, especialmente en la parte que escenifica un célebre experimento de Stanley Milgram, vemos como el poder que ejerce la autoridad, en este caso quien ejerce el rol de un “experto científico”, puede llevar a los individuos a realizar actos en contra de ciertos valores al parecer admitidos por la mayoría de las personas. El poder del conocimiento de Milgram termina generando en el participante un conflicto con su conciencia, pero éste sigue adelante obedeciendo a su superior.


El experimento refleja cómo un sujeto, que puede ser un joven estudiante o un ciudadano común, que no tienen la habilidad ni el conocimiento para enfrentarse a la autoridad, es inducido a seguir las decisiones de la jerarquía. Este experimento nos resultó muy sugerente ya que podría encontrarse en el fondo de numerosos comportamientos humanos, que han llegado a provocar catástrofes. ¿Hasta qué punto la persona puede permanecer fiel a sus ideas y resiste a someterse ante una supuesta autoridad?

Explica Milgram: “La férrea autoridad se impuso a los fuertes imperativos morales de los sujetos (participantes) de lastimar a otros y, con los gritos de las víctimas sonando en los oídos de los sujetos (participantes), la autoridad subyugaba con mayor frecuencia. La extrema buena voluntad de los adultos de aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad constituye el principal descubrimiento del estudio.” (Milgram, 1974)


Este factor de poder, el conocimiento, puede llegar a ser un arma de doble filo. A tal punto, que podemos hablar, como sostiene Toffler, de una “batalla por el control del conocimiento y los medios de comunicación”. Un ejemplo de esto podría ser, en tiempos de la Guerra Fría, la búsqueda de información acerca de planes de espionaje de los bloques enemigos. Un individuo que obtuviera estos conocimientos contaría con gran poder en sus manos, pero a la vez correría mucho peligro.


Otro valioso aporte a la teoría del poder en las relaciones internacionales es el del americano Joseph Nye y su teoría del “Softpower”. Ese “poder suave” al que el profesor de Harvard hace referencia, identifica aquella capacidad que tienen los Estados para obtener ventajas, en principio no deliberadamente, a causa del atractivo de su cultura y no de la utilización de la presión militar o económica. Quizás esto es pasado por alto en análisis más focalizados en aspectos bélicos o financieros, pero debemos ser conscientes de su enorme influencia.


¿Es posible imaginarse a Inglaterra sin un rey o una reina? Tenemos una idea muy arraigada de este símbolo de poder político, reflejo de un importante patrimonio cultural e histórico. En el film La Reina es evidente la presencia del “Softpower”, el poder de la cultura y los valores de una sociedad, plasmados en el pueblo, que se ve consternado ante la no aparición pública de la realeza durante un primer momento de luto, tras el deceso de la princesa Diana. Como dice Joseph Nye, “Las imágenes frecuentemente transmiten valores de manera más poderosa que las palabras”.(Nye, 2004) Esto se refleja en la película en el reclamo del pueblo de izar la bandera a media asta, en señal de luto; como un símbolo de reconocimiento ante el popular personaje de la princesa. La corona tiene el poder de, mediante sus actos, imágenes, discursos, influir en la opinión de las masas, e imponer indirectamente su ideología.

 

Implícito en el poder, está su posible abuso. Ello parece formar parte de la propia naturaleza humana. El hombre tiende a ignorar los límites, llevando el poder en última instancia a cometer, o hacer cometer, actos atroces. Sin embargo, no sólo desde un ángulo de autoritarismo y violencia, sino con la seducción de la palabra y la atracción de la personalidad se puede ejercer el poder. La fragilidad y la inseguridad del ser humano, asimismo, crean un marco fértil para dar lugar a ese peligroso juego de dominante y dominado: el juego del poder



*Estudiantes de la Licenciatura en Estudios Internacionales.
LI- FACS – Universidad ORT Uruguay.

 

REFERENCIAS

TOFFLER, Alvin. El cambio de poder, Ed. Plaza & Janes, 1990.

NYE, Joseph. “Soft Power: The Means to Success in World Politics”, 2004.
En Internet: http://www.youtube.com/watch?v=to7VXeXtNVI,
http://www.huffingtonpost.com/joseph-nye/smart-power_b_74725.html [VIDEOS]

CHOMSKY, Noam y FOUCAULT, Michel. “La naturaleza humana: justicia contra poder”, en La filosofía y los problemas actuales de Fond Elders. Ed. Fundamentos. Madrid, 1981. En internet: http://www.youtube.com/watch?v=yshmwcL1Emo [VIDEO]

MILGRAM, Stanley. The Perils of Obedience, 1974.

PADILHA, José. Tropas de Elite [FILM], Brasil, 2007.

VERNEUIL, Henri. I como Icaro [FILM], 1979.
En internet: http://www.youtube.com/watch?v=7JFIP98ASxU, http://www.youtube.com/watch?v=PVCnq86MZoA&feature=plcp [VIDEOS]

Publicado

2012-08-09

Edição

Seção

Culturales